domingo, 15 de marzo de 2015

Pequeño Reino Guasipati



La poeta, apacible en su mecedora y con sus manos frágiles aferradas a su escritorio portátil, nos obsequia el último de sus poemarios dedicado a su natal Guasipati, aún sin publicar. Aquí el segundo fragmento de esta obra:

Guasipati región paradisíaca
con luciérnagas y petunias
aquella zona tan remota
con el caimito tornasol
y la madre como el rocío
aquel ignoto ámbito
de aves extrañas lejanísimas
y la madre en las raíces de la esperanza 

domingo, 22 de febrero de 2015

Primer poema


Viento que levantas canciones distantes
yo quisiera moverme como tú
yo quisiera correr con rumbos nuevos
hacia rutas lejanas de signos imposibles


Fragmento inicial del primer poema escrito por Jean Aristeguieta
Publicado en Ebriedad del delirio, p.13

domingo, 15 de febrero de 2015

Mi retrato (Por Guayasamin)


Me veo como rosa sostenida
por aborigen vuelo de la magia
¿soy el fervor el ocre la elegía
de un ámbito con ángeles de fuego?
Me contemplo crepúsculo del viento
amaranto que vela eternidades

Ebriedad del delirio, p.77

domingo, 8 de febrero de 2015

La poesía es limpidez de conciencia


Jean Aristeguieta, Barcelona, España 1980.

Por Carlos Benítez Villodres
Málaga – España

Poesías y poetas

Ofende a la sensibilidad, a la inteligencia de los poetas, nos expresa Jean Aristeguieta, la apatía, cuando no el olvido, de los incapaces de apreciar el fondo de la belleza. La poesía, como todo cuanto es limpidez de conciencia, está incomprendida en su calidad intrínseca.
La suprema aspiración del poeta, continúa manifestándonos Aristeguieta, es palpar la verdad por medio de la hermosura sincera, cultivada como talismán. Todo cuanto converge al ámbito de la preeminencia visible e invisible se fragua en la poesía.
Así la paz, el amor, la nobleza, la cultura... tienen un sedimento poético indiscutible.

Qué apartados aparecen de este panorama los prevalecientes estallidos de malicia, murmuración, odio, servilismo...

(*) Texto en línea, revisado el 16/09/2011 a las 8:11 pm en http://www.carlosbenitezvillodres.es/paginas/articulos_opinion/articulos_granada_costa/2011/07_julio/01_julio_articulo_granada_costa_31-07-2011.pdf

domingo, 4 de enero de 2015

Comentario sobre "Ebriedad del delirio"

Página Lírica, sección literaria del diario Católico, domingo 2 de agosto de 1992, páginas 8 y 9.
Algunos de los poemas del libro "Ebriedad del delirio" (Antología 1954-1979, ediciones Rondas, primera edición, Barcelona, España, 1979), publicados en la edición del diario Católico, domingo 02 de agosto de 1992, en la sección literaria Lírica:

Si no fuera por la poesía

Si no fuera por la poesía
¿quién descubriría el tesoro azul
la inmensidad transida del delirio?

Si no fuera por la poesía
¿quién sostendría la frente sus cristales?

Si no fuera por la poesía
¿quién abriría la catedral del alba?

Si no fuera por la poesía
¿quién le daría al amor su sortilegio?

***

Himno paraíso

Yo te amo poesía
padecimiento asombro afirmación
demudada embriaguez ciega inocencia
en tanto que el desvelo sobresalto
percibe la amenaza la tiniebla
yo te amo poesía
lucidez delirante emanación
relámpago fulgor intensidad
yo te amo poesía
con la sangre tormenta apasionada
yo te amo poesía
oración de ternura desgarrada
dominio de fervor integridad
desnudez apetencia maravilla
yo te amo poesía
sacrificio materia deslumbrada
origen soledad aterradora
frontera corazón inagotable.

***

Clamor del corazón

Dame tu corazón dame tu alma
para beberme fiel la poesía
dame tu sangre flor del paraíso
y dame tu ilusión tu fantasía.
Dame tu limpidez la dulce vena
que emana de tu ser enamorado.
Dame tu sueño dame tu prodigio
y dame en fin el rayo que consume.

domingo, 14 de diciembre de 2014

La poesía de Jean Aristeguieta, estudio y antología


La poesía de Jean Aristeguieta, estudio y antología.
Autor: Hugo Emilio Piedemonte
Ediciones Agora, Madrid, 1955.

Resumen:


El análisis del autor inicia con lo que la propia poeta Jean Aristeguieta ha escrito sobre su formulación poética, conocida en su Manifiesto:

Esta es la historia capital de mi nombre por pasión y sueño de la Poesía. Este es el torrente maravillado de mi acento con alas y violencias de integridad, con desesperaciones y éxtasis, con fuego de oro en las mejillas, rodeándome de ternura inefable. Porque simplemente soy de la Poesía, a quien sirve con el ardor de mi mensaje de viento, de nostalgia, de lucidez, de tormenta, de rocío y de música del cielo, de bruma tornasol y de rayo, de lirio bañado por la lluvia nocturna, de amor vertiginoso y verdadero” (Pág. 21).

Jean, dice Piedemonte, catea el alma de su pueblo con instinto liberador y comunicativo, un aspecto que realiza con una vibrante peculiaridad simbólica, no sólo poética sino histórica y por tanto social y esencial que es Bolívar, con la presencia de su nombre y por sinonimia, porque tácitamente cuando se escribe libertad, la palabra contiene a quienes la han sustentado. La cultura de esta poeta, añade el autor, muy sensible y muy versátil, no es sólo reserva, depósito de valores, esos valores son transformados y aquellas reservas gastadas en nuevas inversiones de poesías.

Mantiene su prioridad americanista, invoca y evoca las cosas como son, le canta a Bolívar y, en él, a su pueblo, y éste es uno de los aspectos más extraordinarios, lo americano en Jean es inmediato.

Destaca su prosa que aunque combativa y social (...), no deja de tener un clímax lírico, su gradación estética, lograda sin incurrir en eufemismos vergonzantes. Los ejemplos suyos son una verdadera catarsis, encontrándolo en cada verso como señal de un ideario alerta…frente a ese mundo de la podre, importado de una Europa infraespiritual…

Castigos para los enemigos de la patria. Azufre para los que se venden y calumnian. Exterminio para los que niegan tu credo. Padre mío padre mío. No dejes que el farsante oprima al justo” (Pág. 37).

Gran parte de su obra está dedicada a la exaltación de América, especialmente su país, dice Piedemonte, así la fauna y la flora campean verídicas y triunfantes en la expresión, impregnando el verso de una silvina hermosura. Pájaros y flores, árboles y ríos conviven en su égloga. La naturaleza se presenta intensiva, rezuma una vívida –y casi fabulosa- creación bucólica.

Bolívar es una temática constante, enfatiza Piedemonte, en cada palpitación de los versos, en el ímpetu de cada frase, resuena el épico redentor de Carabobo, la epopeya de un pueblo. Y es éste, -el pueblo humilde y sufrido en cada ser- otra presencia genuina de aquel Cid (Jean), su multitudinaria voz, el concentrado gesto, la batalla cotidiana de una tradición testimonial: la patria hecha trabajo y sudor bolivarianos. 

Sus expresiones poéticas no transigen jamás en ser un cántico para el lujo y la “alta sociedad”: muy por el contrario, argumenta el autor, es alerta siempre lo que se exclama a plena conciencia, lo que urge a la fidelidad democrática en América, ésa que han dejado los héroes y que han heredado los pueblos, a pesar de quienes la zahieren y relegan en piras de la oligarquía.

Eres conjuro de fuerza en tus obreros, eres conjuro de esperanzas en tus niños” (Pág. 52).

domingo, 7 de diciembre de 2014

Sentido religioso de la obra literaria de Jean Aristeguieta


Sentido religioso de la obra literaria de Jean Aristeguieta
Autor: Ángel Martín Sarmiento
Ediciones Garrido, Caracas, 1956. 
Revisado en Biblioteca Nacional

Resumen:

Se trata de una interpretación de la obra de Jean Aristeguieta que hace el autor, Ángel Sarmiento de la que considera la figura más discutida de la joven poesía escrita en Venezuela: Para Jean, la poesía era la esencia del todo. Así lo refrenda en este libro con su rubrica y más que “una raíz de su alma”, su poesía es su misma alma.

Dice Sarmiento que Jean nos ha dado una poesía que no es ni colorista ni acromática. Poesía en función de personalidad (...), un crítico y comentarista español me llegó a decir sobre la obra de Jean: “Que nervio y que energía…pero un nervio y una energía que se retuerce al exterior. Si no me lo hubieras indicado, nunca hubiera creído que se trata de una mujer, de una joven”.

Ella ha concebido la poesía como algo trascendente en su esencia:

En esta mitad del siglo, cuando se abusa de melindres, cuando se miran las insulseces artísticas de Walt Disney, 'el genial', cuando se trafica con lo que no tiene límites como lo es el arte, en esta época de turbulencias y de estupor, para mí, Jean, en vértigo de poesía, vértigo de amorosa poesía, de poesía-poesía, me doy a ser quien soy, así me ahorquen por materia deslumbrada. Yo soy quien soy en esta hora de atropello a la razón. ¿Y quién soy yo? Yo soy quien soy, lágrima y júbilo de amor-poesía”. (Poesía Me hundo en tu fiebre, Pág. 114)

Explica el autor que la poesía era para ella un jardín de lumbre con aromas (Pág. 49). Refiere que Platón definió a la poesía como divina virtud, y Jean escribió “…De allí la división ripiosa de poesía femenina la cual usada en sentido contrario parecería absurda: poesía masculina. Pues, ¿tienen sexo la sabiduría, la virtud?". Para Sarmiento, ella rechazaba eso de poetisa, vocablo que a su entender amparaba la denominación de poesía femenina: Jean nos va a dar una literatura entera, recia, objetiva…la mujer poeta que llegó a escribir, en Embriaguez de mi pulso, Pág. 26: Poeta no es ser hombre o ser mujer. Poeta es ser pulso de la humanidad”. 

Jean ha sentido hondamente las tres dimensiones que a juicio de Sarmiento, definen la poesía: instinto, pasión e intuición, como razón vital, o sea necesidad. Es algo que ha nacido con ella y en ella: “Mi pasión es la poesía, mi patria es la poesía, mi muerte es la poesía, mi porvenir es la poesía” (Embriaguez de mi pulso, Pág. 9). Añade Sarmiento que la poesía-pasión la lleva a Dios, esta inmanencia de lo divino en la poesía la vuelve a reafirmar Jean en expresiones como éstas: "eres poesía, el intacto sino de Dios, eres la torre, eres el reflejo de Dios…poesía esencia de lo infinito”. Una entrega vital en la poesía que la lleva al éxtasis: “Con el alma traspasada por el éxtasis, poesía, me hundo en tu fiebre”… 

Para el autor: Jean Aristeguieta es poeta hoy y siempre, por la eternidad porque es la suya poesía vital, necesidad vital, es la mujer-poeta de la poesía universal que se da y se vive sin especificaciones. Es una poesía positiva hasta el sumo, precisamente por ser esencialmente purificadora, la vive, la contempla y la predica.

Así, dice el autor, Jean define la poesía como “intactos signos de Dios. Por eso habitas en los parques de árboles hermosamente tristes, en las iglesias con himnos en latines y soles de órganos, a las orillas de los bosques con savias plenas de frenesí y te siento en los besos del amor ya huracán, ya arcoíris".



De ella y para ella, "siempre en la poesía"